GENGHIS KHAN, EL TERROR DE MONGOLIA




En el siglo XIII, una devastadora plaga se desató desde el corazón de Asia Central, propagándose entre todas las tierras comprendidas entre China y Polonia.

Las tribus mongolas surgieron violentamente de las Estepas de Asia, y con una ferocidad insólita emprendieron una campaña de sanguinarias conquistas que se prolongaría durante todo un siglo, arrasando todo a su paso e infundiendo el terror en todo el mundo conocido.

Los mongoles eran guerreros natos. Sus tácticas bélicas, su extraordinario valor, y su extraordinaria pericia como jinetes y arqueros, son hoy legendarias.

Sólo necesitaban un líder que los organizara, los disciplinara y los llevase por el camino de la victoria. Y este fue fue Genghis Khan, quien adosó al valor de sus hombres, la inteligencia y la estrategia necesarias para conquistar la mayor parte del mundo.

Su nombre original era Temüjin y había nacido en torno al año 1167. Su padre fue asesinado por una tribu rival cuando él contaba con sólo 9 años, viéndose obligado a huir con el resto de su familia. Durante aquel exilio conoció a Börte, su futura esposa, quien más tarde sería secuestrada por otra tribu que se adentró en su campamento. Temüjin se dispuso a rescatarla y para eso no hizo concesiones, recabó todo el apoyo posible y cumplió su cometido, destrozando a sus enemigos. A partir de aquel momento, su prestigio y su poder se fue esparciendo entre muchas tribus con las que fue pactando, reclamando y recuperando los bienes de quienes mantenían deudas con su padre.

Así fue creciendo su fama y su ejército y en el año 1202 cercó y venció a los Tártaros en la Mongolia oriental. Con esta gran victoria, y aprovechándose de los continuos enfrentamientos tribales, Temüjin extendió su hegemonía por la región, de modo que al cabo de poco tiempo, muchos otros líderes mongoles le habían jurado lealtad y lo habían proclamado Soberano Universal, y en 1206, con la mayoría de las tribus mongolas gobernadas por un solo líder por primera vez en su historia, fue proclamado Rey o Khan de Mongolia.

Una vez asegurada su posición en tierras mongolas, Genghis pudo poner sus miras en la dominación de otros países, y el primer objetivo que se fijó fue la vecina China, asolada por muchas divisiones intestinas.

Tras varias batallas contra los tres Imperios que gobernaban China, el ejército mongol, con 180.000 hombres se internó hasta situarse a sólo 40 km de Pekín. Para poder doblegar la resistencia de esta ciudad, recurrió a los conocimientos de ingeniería de prisioneros chinos, gracias a lo cual pudo fabricar máquinas de asedio, y adiestrar a sus tropas convenientemente. Este fue uno de los aspectos más positivos de Genghis como militar, el absorver los conocimientos y las experiencias de los enemigos derrotados para utilidad de su propio ejército.

Cuentan la historia que durante el asedio a una ciudad china que era completamente inexpugnable, Genghis Khan dio una nueva prueba de su genio estratégico. Prometió a sus adversarios: “Denme todos los pájaros de su ciudad y yo los dejaré en paz”. Los chinos hicieron lo que pedía y entregaron las aves en grandes jaulas, creyendo sacarse el problema de encima. Pero cuando el Khan los tuvo en su poder, les prendió fuego, y éstos volaron hacia sus nidos en los tejados de la ciudad, incendiándola, y los desesperados habitantes corrieron fuera de ella, cayendo en medio de las espadas mongolas.

Finalmente en 1214 el Emperador Chino acabó por capitular, entregando a su hija a Genghis Khan junto con mil niños destinados a la esclavitud, 3.000 caballos, e inmensas cantidades de oro, plata y seda. Pekín abrió sus puertas a los mongoles, que no demostraron la más mínima piedad y saquearon salvajemente la ciudad.

En la primavera de 1216, decidió centrar sus esfuerzos en la región actual de Irán, donde habían cometido el grave error de atacar a una caravana de mongoles y de asesinarlos, y como si esto fuera poco para ofender al Khan, los embajadores mongoles que acudieron luego exigiendo una explicación, también fueron ejecutados. La respuesta de Genghis Khan fue escalofriante: “Han optado por la guerra, lo que tenga que ser, será, y desconocemos las consecuencias”. Como pueden ustedes imaginar, mejor no profundizar acerca de las represalias. Luego le siguieron Pakistán, y el norte de la India.

Como ya hemos contado en otra burbuja, la picardía militar de Genghis Khan no conoció límites. En una batalla crucial, contra sus enemigos Targutai y Yamuga, viéndose en inferioridad de condiciones, hizo que cada soldado hiciera un muñeco del porte de una persona y lo pusiera en su caballo de reserva. Así su ejército simuló ser dos veces más numeroso, atemorizando a sus adversarios, lo que fue crucial para el desenlace de la batalla.
En 1227 murió con 65 años, dejando un Imperio que se extendió a un ritmo desconocido en toda la Historia de la Humanidad desde las costas de China hasta el Mar Caspio.

Su hijo continuó con sus conquistas y los saqueos, hasta que los mongoles llegaron a las puertas de una Europa muy dividida por entonces. Todo estaba dado para dar el último gran paso, Viena estaba a punto de ser sitiada, cuando siendo el año 1241, el nuevo líder murió repentinamente en la capital del Imperio. Milagrosamente para el viejo continente, los generales mongoles que controlaban la ofensiva, regresaron a Oriente con sus tropas y jamás volvieron.

Tal vez la ausencia del viejo caudillo y de su heredero los había dejado sin la fortaleza y la ambición necesarias para seguir adelante. Aquel que los había unido y los había convertido en el ejército más temible de todos los tiempos.

Su nombre sigue dando cierto pavor, y aún parecen sonar sus palabras: "No hay mayor placer que derrotar a tus enemigos y perseguirlos. Despojarlos de sus riquezas, y ver sus seres queridos deshacerse en lágrimas, montar sus caballos y estrechar contra tu pecho a sus hijas y esposas".







ELLIOT NESS Y LOS INTOCABLES

Todos conocemos gracias al cine y a la televisión a Elliot Ness, el intrépido agente que se atrevió a meterse con los peces más gordos del hampa, metiendo la nariz en sus negocios arriesgando su vida.

En la burbuja de hoy viajaremos a aquellos bulliciosos años de las principales ciudades de Estados Unidos de América.

La historia había comenzado a principios de siglo pasado, con la llegada masiva de inmigrantes obreros a las ciudades de Nueva York y Chicago principalmente, generando una sub-cultura urbana cosmopolita basada en la afición al whisky y los Saloons. Allí se congregaban personajes de las más diversas nacionalidades que entre copa y copa, se olvidaban de sus vidas marginales y creaban lazos con gente de su misma condición.

Sin embargo, los ojos de los conservadores del orden social y la conducta rigurosa, pronto se posaron sobre ellos y alzaron sus voces de protesta. Así fue que en 1920 se aprobó la Ley Volstead, que prohibía la fabricación, venta o transporte de bebidas alcohólicas. Inmediatamente después de su sanción se destruyeron millones de litros de vino y licores, se clausuraron destilerías y las sentencias de cárcel por delitos relacionados con el alcohol empezaron a crecer. Aquellas medidas permitieron que el país registrara un descenso de la tasa de alcoholismo. En las zonas rurales y ciudades pequeñas, tuvo una acogida relativamente positiva, pero en las grandes ciudades la oposición popular fue enorme.

La cruzada había comenzado, pero hecha la ley hecha la trampa.

Con esto, comenzaron a reproducirse las tabernas clandestinas y los clubes nocturnos, al tiempo que aparecían los oportunos contrabandistas de licores. Incluso algunos de ellos, fabricaban su propia cerveza o elaboraban ginebra en las bañeras. El alcohol industrial se volvía a destilar y se convertía en ginebra y whisky sintéticos, muchos de ellos altamente venenosos, pues con solo tres vasos podía provocar la muerte. Hasta 1927, según el Departamento de Salud, había habido 50.000 muertos por ingestión de alcohol en mal estado, cegueras y parálisis aparte.

Y aquí surge la peor consecuencia de la Ley Seca, que fue estimular el crimen organizado. La prohibición hizo que jóvenes ambiciosos con inclinaciones delictivas aprovecharan las perspectivas de negocio que se les abrían. Gánsters como John Torrio y su archiconocido sucesor, Al Capone, se rodearon de auténticos ejércitos privados y se dedicaron a intimidar y liquidar a sus competidores, mientras obligaban a los propietarios de tabernas clandestinas a pagar su protección.

Su poder cada vez mayor le llevó a enfrentarse con otras bandas que se dedicaban al mismo negocio. Esta situación desembocó en una guerra entre bandas que acabó con la baja de 135 personas a manos de otros gángsters. En 1926 Al Capone, habiendo roto ya su relación con su socio, mantiene una reunión con el resto de los grupos mafiosos para alcanzar un acuerdo de cooperación. Sin embargo no todas las bandas se mostraron conformes con esta idea y dos de ellas se negaron a participar. A pesar de los atentados que sufrió por parte de los miembros de la banda de Aiello y de Moran, ninguno pudo acabar con su vida. Los primeros fueron asesinados. Los segundos acaecieron en la famosa matanza del Día de San Valentín en su garaje, a manos de los secuaces de Al Capone disfrazados de policías. 

De todos los agentes de de la prohibición que lucharon por su cumplimiento, Elliot Ness se destacó por su defensa incorruptible de la Ley, y porque su misión fue nada más ni nada menos que acabar con Al Capone, o Scarface,como se le apodaba por su cicatriz en la cara, el indiscutible rey del hampa de Chicago. 

Ness debía rastrear sus rutas de suministro y sus cervecerías ilegales. Para ello creó un equipo de cincuenta personas -que acabarían siendo sólo nueve- todas ellas a pruebas de sobornos. En pocos meses, y gracias a una amplia operación de intervención de teléfonos, destapó una extensa red de cervecerías que generaban millones de dólares de ganancias.

Capone, no se quedó quieto, y ejerció una presión constante sobre él y sus agentes. Incluso uno de sus amigos íntimos fue asesinado. Pero Ness jugó bien sus cartas. Aprovechó una de las múltiples tentativas de matarle para hacerse publicidad en los medios y ganar para sus hombres el apodo de “Los Intocables”. 

Pese a todo, tanto el éxito del agente más famoso, como la imposición de la Ley Seca, tuvieron un resultado por demás paradójico. Ness entregó gran parte de su vida -y casi su vida misma-, vio morir a sus compañeros y amigos, pero a Capone nunca pudieron condenarle por su red de contrabando, sino solamente por evasión impositiva. Por el otro, la Ley Seca generó enormes fondos que luego fueron reinvertidos en otras formas criminales a gran escala, como el juego, la prostitución, la extorsión laboral y el tráfico de drogas. Su intento de purificar a la sociedad, terminó provocando, en gran parte, el despegue definitivo de las Mafias en Estados Unidos.

Una vez que ganó las elecciones el republicano Franklin Delano Roosevelt, el Congreso aprobó de inmediato la libre circulación de bebidas en los Estados Unidos.


EL HAKA Y LOS ALL BLACKS

Realmente hay que tener muchas agallas para pararse frente a los muchachos de la selección de rugby de Nueva Zelanda. Principalmente porque representan uno de los mejores equipos del mundo, pero además por su imagen intimidante. Como si fuera poco su vestimenta negra y el físico de sus integrantes, antes de comenzar cada enfrentamiento, realizan una danza desafiante conocida como "Haka".

Esta danza proviene de tiempos milenarios y corresponde a la cultura tribal maorí, etnia polinesia que llegó a las islas de Nueva Zelanda, en el océano Pacífico sur. Curiosamente su uso originario era para dar la bienvenida y ofrecer hospitalidad, siempre en son de paz. 

Para los All Blacks, nombre por el que se conoce la selección de Nueva Zelanda, es una danza intimidatoria que en más de una ocasión ha sido contestada por los rivales. Por ejemplo, la selección francesa en los cuartos de final del Mundial del 2007 se mantuvo impasible a un metro de los All Blacks, mirándoles fijamente para devolver la "bienvenida". Dicho partido acabó con victoria para Francia por 20-18.

El Haka:
Ka mate! Ka mate! Ka ora! Ka ora!
Ka mate! Ka mate! Ka ora! Ka ora!
Tenei te tangata puhuru huru
Nana nei i tiki mai
Whakawhiti te ra
A upa... ne! ka upa... ne!
A upane kaupane whiti te ra!
Hi!!!

Su Traducción al castellano:
Muero! Muero! Vivo! vivo!
Muero! Muero! Vivo! vivo!
Este es el hombre peludo*
Que trajo el sol
Y lo hizo brillar de nuevo
Un paso hacia arriba!
Otro paso hacia arriba!
Un paso hacia arriba, otro...
el Sol brilla!

*Peludo para los maories significa valiente.

EL BUSTO DE NEFERTITI

“La heredera, en el Gran Palacio, adornada con dos plumas, la señora de la felicidad, cuya voz alegra al Rey, la esposa principal, su amada, la Señora de las dos Tierras, Nefertiti, que viva por siempre y para siempre…” Akhenaton


Hace casi 3.500 años, en el Antiguo Egipto el Faraón Amenofis IV, más tarde conocido como Akhenaton, se decidió a cambiar el rumbo de la historia autoproclamándose dios único y viviente, echando por tierra siglos y siglos de religión politeísta. El Dios Sol, Atón, el Señor de la Luz, en su aventura terrenal, estuvo acompañado por Nefertiti, su amada, su idolatrada, a pesar de no ser la única esposa, siempre fue la preferida. 

Prueba de ello son las palabras de Akhenaton registradas en una estela, y que citamos en el primer párrafo. Lo mismo que el bajorrelieve de piedra encontrado en Karnak, que presenta a Nefertiti  -y no a otra- rezando frente al Faraón, de quien se sospecha, dado los rasgos grotescos que presenta, como una oreja de gran tamaño, un rostro prominente y un cuello alargado, que sufría una enfermedad llamada Síndrome de Marfan, que se caracteriza por unas extremidades inusualmente largas.

Por otro lado, durante los primeros años, Nefertiti (cuyo significado es “la mujer hermosa ha llegado”) cambió su nombre al de Nefernereruatón (Atón está radiante por la llegada de Nefertiti).


Poco se sabe de la vida de Nefertiti. Su fama se debe al descubrimiento en el taller del escultor Tutmosis, de su busto de piedra caliza, expuesto ahora en el Museo de Berlín. En él presenta un cuello alargado y elegante que le dan realce. La ausencia del cristal originalmente incrustado en el ojo izquierdo, y un daño en el oído izquierdo son sus únicos defectos.
La ausencia de rastros de las momias de Akhenaton y de Nefertiti es uno de los misterios más atrayentes para los egiptólogos. De los registros observados, se deduce que murió 12 años después que su esposo y que fueron enterrados en distintos lugares. Se sospecha que fueron asesinados por sacerdotes de la antigua religión politeísta que no toleraron la reforma.

En 2003, la arqueóloga Joann Fletcher, encabezó una expedición del canal Discovery Channel que afirmó que la momia de Nefertiti pudo haber sido encontrada junto a otras en la tumba KV35 del Valle de los Reyes. Si bien las autoridades egipcias argumentaron que no eran pruebas suficientes, reclaman la pieza para exhibirla durante 3 meses en 2012, con motivo de la inauguración del nuevo Museo de Egipto, junto a la meseta de las Pirámides. Sin embargo el Parlamento alemán, en un alarde de “amor por la cultura”, no está dispuesto a ello, argumentando que fue obtenido legalmente, y por lo tanto, es propiedad de Alemania, cosa con la que por supuesto no están de acuerdo los egipcios.

Pero además del busto de Nefertiti, reclama entre otras piezas, la Piedra Rosseta, que permitió a Champollion descifrar los jeroglíficos, y el Zodíaco del Templo de Dandera. En esta misma situación se encuentra Grecia, que aún no ha conseguido la devolución de los mármoles del Partenón, exhibidos hoy en el Museo Británico. México reclama el Penacho de Moctezuma, que se encuentra en Austria. Turquía reclama El Tesoro de Príamo a Rusia. Nigeria y Guatemala reclaman a Berlín y Barcelona otras tantas piezas, y así la lista es interminable.

Volviendo a Nefertiti y para terminar, su vida y su muerte se mantienen envueltas en un halo de misterio, quizás sea eso lo que agiganta su  enigmática imagen, y le proporciona más magia y encanto a la más hermosa, la más amada por el Faraón por siempre y para siempre.

ETHEL Y JULIUS ROSENBERG



Julius y Ethel esposados se besan al conocer la sentencia
Un 19 de junio de 1953, Julius y Ethel Rosenberg fueron ejecutados en la silla eléctrica, en la prisión de Sing Sing, Estado de Nueva York. Era un viernes, y la ejecución, que había sido originalmente programada para las 11 de la noche, fue adelantada tres horas para evitar que coincidiera con el sábado judío, que comienza en la víspera.

La causa que los llevó a la muerte cuando Julius tenía 35 años y Ethel 37 fue la acusación de haber revelado secretos atómicos a los rusos, lo que le permitió a Stalin construir su propia bomba y terminar con el monopolio nuclear norteamericano.

Los Rosenberg eran comunistas y el juez Irving Kaufman concluyó que ambos habían conspirado para cometer espionaje. Según se estableció, Julius había convencido al hermano de Ethel, David Greenglass, de que robase documentos secretos del laboratorio de Los Alamos, donde Greenglass estaba estacionado como maquinista del ejército.

Pedidos de clemencia llegados de todo el mundo, desde Albert Einstein hasta el papa Pio XII, no lograron disuadir al presidente Dwight Eisenhower. Los Estados Unidos estaban inmersos en la era del "pánico rojo", promovida por Joseph McCarthy, y los Rosenberg eran la prueba viviente de la realidad de la conspiración.

Julius fue ejecutado primero; Ethel, unos minutos después, pero no murió de inmediato: fue necesaria una segunda descarga para poner fin a su vida. Al momento de su electrocución, los Rosenberg tenían dos hijos, Michael, de 10 años, y Robert, de 6. En la última carta que Julius envió a Michael desde la prisión le escribe: "Siempre recuerda que fuimos inocentes".

Después de la ejecución, los huérfanos deambularon entre familiares reticentes hasta que una pareja de Nueva York, Anne y Abel Meeropol, decidió adoptarlos. Con el tiempo, Michael y Robert tomarían el apellido de sus padres adoptivos. 

Durante gran parte de su vida, los hijos de Julius y Ethel Rosenberg bregaron activamente por sostener la inocencia de sus padres. Michael Meeropol dirige hoy el departamento de economía del Western New England College y Robert, que se graduó de abogado, preside el Fondo Rosenberg de la Niñez. Ambos viven en Massachusetts.

Su defensa de la inocencia de los Rosenberg sufrió un serio revés en 1995, cuando el gobierno norteamericano divulgó el contenido de una serie de cables enviados desde el consulado soviético de Nueva York a Moscú, que habían sido interceptados y decodificados, llamado "El archivo de Venona", donde se alude a la participación de Julius Rosenberg en una red de espionaje soviética.

"El archivo Venona me obligó a aceptar la posibilidad de que mi padre participó en una operación ilegal encubierta para ayudar a la Unión Soviética a derrotar a los nazis", escribe Robert Meeropol en "Una ejecución en la familia: el viaje de un hijo", un libro que acaba de publicar, en el cincuentenario de la ejecución.

Pero si bien las transcripciones indican que Julius formaba parte de una red de espionaje, también prueban con bastante certeza que Ethel Rosenberg era inocente. Más allá de las posibles evidencias incriminatorias, lo cierto es que el juicio a los Rosenberg estuvo plagado de ilegalidades que nadie refuta.

David Greenglass, que hoy tiene 81 años, confesó haber mentido cuando testificó contra su hermana. Harry Gold, otro de los que incriminaron a los Rosenberg, utilizó argumentos provistos por el FBI. Documentos del FBI, publicados en la década del 70, revelaron que el juez Kaufman se había reunido secretamente con los fiscales antes de pronunciar la sentencia.

La gran ironía es que, aún cuando fueran espías, los Rosenberg nunca pudieron haber estado en posesión de ningún secreto atómico relevante. La información provista a los soviéticos por Alan Nunn May y Klaus Fuchs, dos científicos británicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan, en Los Alamos, fue la que realmente permitió a los soviéticos construir la bomba. Sólo que Nunn May y Fuchs tuvieron la suerte de ser juzgados en Inglaterra. Nunn May cumplió una pena de seis años y Fuchs, una de nueve.

EL CRIMEN DE SACCO Y VANZETTI

"Hermoso día"- dice el gobernador del estado de Massachusetts.

A la medianoche de este lunes de agosto, dos obreros italianos se sentarán en la silla eléctrica de la Casa de la Muerte, en la prisión de Charlestown. Nicola Sacco, zapatero, y Bartolomeo Vanzetti, vendedor de pescado, serán ejecutados por crímenes que no cometieron.

Las vidas de Sacco y Vanzetti están en manos de un mercader que ha ganado cuarenta millones de dólares vendiendo autos Packard. Alvan Tufts Fuller, gobernador de Massachusetts, es un hombre pequeño sentado detrás de un gran escritorio de madera tallada. Él se niega a ceder ante el clamor de protesta que resuena desde los cuatro puntos cardinales del planeta. Honestamente cree en la corrección del proceso y en la validez de las pruebas; y además cree que merecen la muerte todos los malditos anarquistas y mugrientos extranjeros que vienen a arruinar este país.
[Eduardo Galeano, Memorias del fuego]


Había que hacerlo, todos sabían que esos obreros no eran culpables, todos sabían que no era a ellos a quienes se estaba juzgando, era a su ideología, y esa farsa era una señal, era una advertencia de que no tolerarían que gente como ellos intentaran cambiar su sistema, ese sistema gracias al cual, los bolsillos de quienes sustentaban el poder se encontraban llenos de dinero, y no les importó que debieran asesinar a algunos para que otros lo entendieran, al fin y al cabo, ya lo habían hecho demasiadas veces como para empezar a tener problemas de conciencia, y ese día el 23 de Agosto de 1927, el verdugo, un oscuro funcionario del Estado de Massachusetts bajó la fría palanca que terminaría de cerrar toda la mentira.

Todo había comenzado cuando cayó asesinado un pagador y sereno de una fábrica de zapatos en la Ciudad de South Brantree, y al no dar con los culpables, policías y jueces, ven la oportunidad de armar una parodia de juicio en el que jamás pudieron demostrar la culpabilidad de ninguno de estos dos italianos, pero no les importó, la clase política los aprobó para que dieran el veredicto que ellos necesitaban, porque la salud del sistema así lo requería.

Las sentencia llegó formalmente, fueron declarados culpables porque era necesario que fueran declarados culpables y el 14 de Julio de 1921 el juez estampó su firma: Pena de muerte.

"¡No hay justicia para los pobres en América!
...¡Oh, compañeros míos, continuad vuestra gran batalla! ¡Luchad por la gran causa de la libertad y de la justicia para todos! ¡Este horror debe terminar! Mi muerte ayudará a la gran causa de la humanidad. Muero como mueren todos los anarquistas, altivamente, protestando hasta lo último contra la injusticia...Por eso muero y estoy orgulloso de ello! No palidezco ni me avergüenzo de nada; mi espíritu es todavía fuerte. Voy a la muerte con una canción en los labios y una esperanza en mi corazón, que no será destruida..."
                                     Nicola Sacco

Miles se manifestaron, marcharon, protestaron, no sólo en Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco, sino también en Londres, París, Buenos Aires o África del Sur. No era bastante. En la noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, pero fueron mantenidos lejos de la prisión por una multitud de policías. Se arrestaron a los manifestantes. Había ametralladoras en las azoteas y grandes reflectores barriendo la escena. Una gran muchedumbre se congregó en Union Square el 23 de agosto de 1927.

Después de medianoche, las luces de la prisión oscurecieron y los dos hombres fueron electrocutados. El New York World describió la escena: "La muchedumbre respondió con un sollozo gigante. Las mujeres se desmayaron en quince o veinte lugares. Otros, también superados, se reprimieron y escondieron las cabezas entre sus manos. Los hombres se apoyaban unos en otros y lloraban".

"Ochenta años de uno de los crímenes “legales” más mentados. El de Sacco y Vanzetti, cometido por el poder de Estados Unidos, en la ciudad de Boston. La silla eléctrica. Pero no pudieron matarlos en la memoria. Sacco y Vanzetti pasaron a ser, para siempre, “Héroes del pueblo”. Publicaciones, actos, conferencias, obras de teatro, filmes, hermosas canciones, los recuerdan. Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, un zapatero y un vendedor de pescado, así de humildes. Dos italianos inmigrantes. Pero saltaron a la gloria. A los jueces, a los funcionarios que actuaron en este increíble crimen legal ni se los recuerda. Pero se los nombra. Principalmente al juez Fuller. En realidad, todos los jueces que interpretan las leyes a favor del poder quedan en la lista negra de la historia".
Osvaldo Bayer

LA REBELION MAU MAU

Se conoce como Rebelión del Mau Mau, Revuelta del Mau Mau o Emergencia de Kenia el movimiento insurreccional de rebeldes keniatas contra el gobierno colonial británico en el país. El inicio de la revuelta tuvo lugar en el año 1952, extendiéndose ocho años, hasta 1960.

Su principal foco de resistencia lo formaban miembros de la tribu Kikuyu, junto a los cuales luchaban pequeñas delegaciones de los Embu y los Meru. Aunque el movimiento rebelde se saldó con un fracaso militar para los africanos, algunos historiadores e investigadores afirman que podría haber funcionado como un motor que a la larga sirvió para acelerar el proceso de independencia del país de la administración británica, que llegaría en el año 1963.

El nombre de “Mau Mau” le viene dado porque era así como los ingleses conocían a los rebeldes (aunque no era de este modo como ellos se llamaban a sí mismos, sino que utilizaban “El ejército de la tierra y la libertad”). Otros nombres que se usaban eran “Muma wa Uiguano” (que significa “El juramento de unidad”) o “El KCA” (siglas que hacen referencia a la Kikuyu Central Association).

Los antecedentes de la rebelión hay que buscarlos en el año 1951, cuando tuvo lugar un enfrentamiento entre la Unión Africana de Kenia y el gobierno británico por la forma en que la tierra estaba distribuida en la colonia. Al no ser aceptadas las demandas de la Unión por los colonos, en 1952 estalló la revolución, declarándose el 17 de agosto de ese año el estado de emergencia, que hizo que tropas británicas se desplazaran al país. Poco a poco, el movimiento fue convirtiéndose en una auténtica guerra civil.

Sería en 1963 cuando después de la matanza de Lari perpetrada contra los Kikuyos por los Mau Mau, la guerra cambió de rumbo hacia los británicos quienes consiguieron el favor internacional. Churchill decidió que había que sofocar con mano dura la rebelión y, al mismo tiempo, darles algunas de las concesiones que demandaban. Al final, Churchill inició las negociaciones de paz con los políticos keniatas.